martes, 27 de marzo de 2007

Forma y materia

En el arte, la forma es especialmente tímida y sólo llama la atención durante un corto intervalo de tiempo, para pasar luego a hacer su trabajo desde la sombra. Esta tarea no es otra que la de ser el medio a través del cual la materia, inaccesible de forma inmediata, aparece ante nuestros ojos. Si la forma no realizara su función organizadora, serializadora y selectiva, si no domesticara la fiereza de la materia, nunca accederíamos a ella. Pero esta mediación lleva consigo irremediablemente la cuestión de su veracidad. En otras palabras, es plena o verdadera la materia que se nos presenta sólo a través del prisma de la forma. Utilizando ejemplos más concretos, ¿puede captarse lo Real a través de un cine o una literatura de género1?


El autor es consciente de que el hecho de presentar lo Real de esta manera puede despertar sospechas, de modo que hace todo lo posible por ocultar la forma y llevarla a segundo plano. En esta tarea le ayudan los hábitos mentales del receptor, que es incapaz de mantener su atención en la forma y acaba siempre perdiéndose en lo que él cree que es la materia pura, sin mediaciones. Un buen ejemplo de esto sería T. S. Eliot, que recomendaba no cambiar de forma (registro, estilo, género) dentro de la misma obra, ya que ello haría que el lector perdiera lo que podemos llamar efecto de Inmediatez y que su atención pasara a centrarse en la forma o el Cómo, más que en la materia o el Qué. De este modo, el lector pasaría a percatarse de la artificialidad de lo que estaba leyendo y la presencia del autor le sería más manifiesta.


James Joyce sin duda conocía este texto de su admirador Eliot y lo tuvo muy en cuenta, pero para hacer todo lo contrario de lo que recomendaba. A Joyce le interesaba que el texto llamara la atención sobre su artificiosidad2 y la mejor manera de conseguir esto era presentar una tras otra todas las posibles formas literarias. El mejor ejemplo de esto es el decimocuarto capítulo de Ulysses: “Oxen of the sun”. En este episodio Joyce utiliza numerosos estilos lingüísticos anglosajones, comenzando por el latino de Salustio hasta llegar a su propia época, pasando por Milton, Swift o Defoe. Además, muestra con gran pericia como es absolutamente imposible separar la narrativa de la retórica, ya que los personajes y las situaciones (materia) se crean a través de los estilos (forma), no a pesar de ellos. Es inútil buscar el interior de la realidad creada a través de los estilos, no existe el interior que vaya más allá de las palabras. En otras palabras, si queremos ver algo, tenemos que hacerlo a través de los prismáticos de la forma.


Esta idea de Joyce ha tenido varios continuadores. El más dotado de ellos es, a mi parecer, Thomas Pynchon, sobre todo en esa novela colosal que es Gravity´s rainbow (1974), que gusta mucho de presentar una gran variedad de géneros y estilos en sus obras, siendo los personajes los que se adaptan al estilo o, dicho de otra manera, los que presentan en cada momento la cara que corresponde a la forma a través de la que se presentan. Después de todo, lo Real no consiste en un sólo género, sino que es complejo y multiforme. Ninguna vida consiste tan sólo en drama o comedia, prosa o verso, musical o acción.


También en cine aparecen últimamente películas muy joyceanas como, por poner dos ejemplos, Punch-drunk love (Paul Thomas-Anderson, 2002) o The life aquatic with Steve Zissou (Wes Anderson, 2004), donde se pasa sin ningún complejo de los clichés del cine de acción a escenas de cinema verité o sonrojantes secuencias dignas del melodrama hollywoodiense más clásico. Las dos son películas tramposas, que se las arreglan para crear emociones intensísimas a través de los más utilizados y estandarizados recursos formales.


Todos estos creadores se han percatado de que lo Real es inaccesible en su pureza y de que la mejor manera de presentarlo es señalando una y otra vez el catalejo a través del cual lo miramos. En palabras de Bruce Lee:


It´s like a finger pointing away to the moon. Don't concentrate on the finger, or you will miss all the heavenly glory.


1 Estoy dando por supuesto que todo cine y literatura es de género, es decir, presenta lo Real filtrado a través de la forma, que en estos casos aparece como convenciones narrativas, tratamientos visuales, etc. que casi siempre acaban permeándose en toda la obra en búsqueda de coherencia.

2 A diferencia de Eliot, que buscaba una purificación del lenguaje y una lengua original incorrupta, Joyce sabía que el origen virginal no existe y que la major fertilidad es la que procede de la recirculación, no del origen.