viernes, 9 de marzo de 2007

Quidditch, anyone?

Tras repasar sistemáticamente las películas de Harry Potter hasta la fecha me reafirmo en la convicción de que son la saga de la generación actual. Un ejemplo muy inteligente de habilidad literaria, son disfrutables por todos (más los libros que las películas, aunque el último llega este verano y la autora ha amenazado que dos personajes morirán en él). Reticente al principio, me rendí a Hogwarts en el verano que pasé en Inglaterra, cuando salió "Harry Potter and the order of the phoenix" que fue un bombazo editorial (ese término aún me llena de ilusión). Rowling ha leído muy bien la fantasía anterior a ella (hay mucho de "La historia interminable", esa fantasía adolescente de la no-pertenencia y de encontrar nuestro lugar en otro sitio, de resonancias gnósticas, no hay duda, en su momento me hechizó después de que mi padre me presentara el libro, aún soy Bastian Baltasar Bux). De verdad, me da envidia no poder disfrutar de esta saga siendo (aún) más joven. Si en la edad en la que me encuentro aún me da escalofríos pensar en lo que pudiera haber hecho en Hogwarts (en Griffindor, por supuesto), ¿qué me habría hecho esto con los 11 años que tiene Potter en el primer libro? Donde esta serie alcanza cotas sublimes es cuando los protagonistas crecen y se ven forzados a enfrentarse a los peligros de la edad (en esto me recuerda a Buffy, aún no superada como serie de TV, y éste es el mayor cumplido que yo puedo ofrecer). La ficción no alcanza cotas más altas que las de esta saga, de verdad.

1 comentarios:

Itziar dijo...

Creo que el gusto por los libros de Harry Potter puede ser algo que nos venga de familia.
A veces llegas a tener envidia de el propio personaje (por muy raro que suene y por muy fanático que parezca,que no lo es).
Aquí tengo "Harry Potter and the order of phoenix" acurrucado entre libros en tu estanteria.

P.D: Lo cuidaré,lo prometo.