miércoles, 25 de abril de 2007

¿Qué existe?

El criterio de realidad spinoziano es, como el resto de su obra, de una claridad desarmante. Todo lo que existe afecta y es afectado, es cuerpo entre cuerpos, parte de un todo en el que marca una diferencia y por el que es marcado. De esta manera, las cosas pueden no ser por dos razones: o son aislables de su exterior (inafectables) o carecen de exterior (inefectivas). Estas realidades son sobrenaturales, producto de la imaginación, dando lugar a una teoría característicamente poco comprometida ontológicamente, pero omniabarcante.

3 comentarios:

iago dijo...

Una duda, ¿hasta dónde se podría decir que estamos hablando de una existencia realmente fáctica?

Yo no tengo muy claro que la "afección" sea algo fáctico, me resulta un concepto demasiado trascendental.

Pienso que una afección entre cuerpos tan característica como la gravedad es fáctica tanto en cuanto una manzana cae al suelo, un hecho que nos empapa de un a facticidad gravitacional (conocida como peso) que nos roba la posibilidad de entender la relatividad de nuestro eje referencial y como tal, la verdadera afección que supone la atracción de cuerpos. Es decir, que la afección relativa del peso, puede "resultarnos" fáctica tanto en cuanto olvidemos la verdadera (teóricamente) afección.

No sé si me explico. Digamos que vivimos en una cebolla donde las afecciones se esconden unas a otras. ¿Quién nos asegura que la última capa esconde un cuerpo? ¿Y si el cuerpo es la última capa? ¿Y si todo es afección?

¿La realidad no podría ser producto de la imaginación en ese caso?

Beatitudo dijo...

Como siempre y como dijo Jack el Destripador, vamos por partes: ¿qué significa para tí "fáctico"? No acabo de entender si lo opones a "trascendental".

En cuanto a la metáfora de la cebolla, si no entiendo mal, te refieres al problema que se le presentó a nuestro querido amigo Kant con la cosa-en-sí, viéndose obligado a postularla porque le parecía que sí sufríamos afecciones (y aquí utilizo deliberadamente vocabulario spinoziano) debía haber algo que las provocara y que no era a su vez afección, en parte razonando como un teólogo medieval postulando una causa primera o como Aristóteles con el motor inmóvil (una causa que a su vez no sea efecto y un motor que a su vez no sea movido, respectivamente).

No estoy seguro de que a Spinoza nunca le haya preocupado la cuestión de si "realmente" hay algo "debajo" de las afecciones. Dado que todo individuo (en el sentido más amplio de la palabra) es un modo de Dios, dudar de su existencia parece fuera de lugar.

Entiendo la razón de la pregunta, pero al no ser una que el propio Spinoza se haya planteado, no estoy seguro de que su sistema esté obligado a darte una respuesta.

Arturo dijo...

Una pregunta ingenua: es posible la predicación de aquello que no es, e inferirle una consistencia a partir de una vía negativa de proposición; o estamos hablando de márgenes abstractos que por tales, es difícil traducirlos en modos concretamente expresivos. ¿Cabe la imaginación como un "modo de ser" imposible?