Mi relación con Walter Benjamin ha sido siempre ambivalente, pero esta cita en concreto me chocó en su momento por gratuita y me fascina hoy por su precisión quirúrgica y economía apabullante:
La satisfacción sexual desliga al hombre de su secreto, que no reside en la sexualidad, pero que en su satisfacción, y quizá sólo en ella, es truncado, no resuelto. Hay que compararlo al lazo que lo liga a la vida. La mujer lo corta, y el hombre queda libre para la muerte porque su vida ha perdido el secreto. De este modo vuelve a nacer, y así como la amada lo libera del hechizo de la madre, la mujer lo desliga más literalmente de la madre tierra; es la comadrona que corta ese cordón umbilical entretejido con el secreto de la naturaleza.
Un spinoziano en Llodio.
miércoles, 24 de octubre de 2007
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