Pensar incomoda como andar à chuva
Quando o vento cresce e parece que chove mais.
Tanto el pensamiento como la palabra no hacen sino añadir a la naturaleza un exceso que ni ella (o él) pide ni necesita, una plusvalía innecesaria que no hace nada por ayudarnos a entender el mundo (ya que, de hecho, no hay nada que entender):
Pensar no sentido íntimo das cousas
É acrescentado, como pensar na saúde
Ou levar um copo à água das fontes.
Caeiro no hace más que querer decir una y otra vez el simple "hay" que tantos otros han intentado pronunciar (es gibt) pero se siente enrollado en este lío en el que nos metimos allá cuando cayó aquella torre bíblica y esta aparentemente simple proferencia se multiplica y se expande al intentar explicarse a sí misma:
Pensar é estar doente dos olhos.
Huir del intelectualismo (empresa paradójica donde las haya cuando se lleva a cabo en las páginas de un libro, único lugar donde Caeiro ha existido) lleva al pastor a algo que se podría llamar sensacionismo y el recelar de su cabeza le lleva a confiar en el resto de su cuerpo:
Sou um guardador de rebanhos.
O rebanho é os meus pensamentos
E os meus pensamentos são todos sensações.
Penso com os olhos e com os ouvidos
E com as mãos e os pés
E com o nariz e a boca.
Este periplo de Caeiro no es camino para un humano y Pessoa lo sabe perfectamente. De esta manera el verdadero golpe de genio no está en el Caeiro sereno y calmo que, como escribió Sarrionandia y cantó Ordorika:
Gaua abaildu orduko euria, eguzkia, ilargia eta etxe atarian aulkia desiratu
Eta aldegiten zuen lasai sonbreiruaren hegala altzatuz
La genialidad pessoana se revela en el Caeiro enamorado. Porque tras todas sus palabras y proclamas el pastor hace algo tan sencillo como enamorarse y escribir "O pastor amoroso" ante la ira de su discípulo Ricardo Reis, que considera que deberíamos olvidar estos poemas, que constituyen la única lacra de un Caeiro que se queda a un solo paso de la perfección, que optando a cumbres divinas decide quedarse en una colina humana. A Reis se le revuelve el estómago (mientras a nosotros se nos hincha el corazón) al leer a un Caeiro exaltado que escribe cosas tan sublimes como:
O amor é uma companhia.
Já não sei andar só pelos caminhos,
Porque já não posso andar só.
Um pensamento visível faz-me andar mais depressa
E ver menos, e ao mesmo tempo gostar bem de ir vendo tudo.
Mesmo a ausência dela é uma coisa que está comigo.
E eu gosto tanto dela que não sei como a desejar.
Mas se a vejo tremo, não sei o que é feito do que sinto na ausência dela.
Todo eu sou qualquer força que me abandona.
Toda a realidade olha para mim como um girassol com a cara dela no meio.
El pastor enamorado es incapaz de mantener la antigua serenidad, es plenamente consciente de que esta agitación que siente va contra todos sus principios, de que sus palabras son incompatibles con sus actos y guerrea para conciliar lo que es, lo que siente y lo que hace.
Y, de repente, de manera tan súbita como se encontró acompañado y sin que nunca nos quede muy claro por qué (el texto no nos lo dice y aquí, más que nunca, no hay más que texto), el pastor se halla solo de nuevo, intentando entender qué es esta cosa que le ha ocurrido, de dónde ha venido esta agitación que le ha zarandeado, por qué ya no es el mismo que era:
Todos os dias agora acordo com alegria e pena.
Antigamente acordava sem sensação nenhuma; acordava.
Tenho alegria e pena porque perco o que sonho
E posso estar na realidade onde está o que sonho.
Não sei o que hei de fazer das minhas sensações.
Não sei o que hei de ser comigo sozinho.
Quero que ela me diga qualquer cousa para eu acordar de novo.
Tras "O pastor amoroso" la obra de Caeiro se apaga. Tan sólo nos quedan los "Poemas inconjuntos", el pastor ya no puede intentar presentar una obra poética coherente, tan sólo le queda documentar el fracaso de su proyecto divino (que coincide con el triunfo de su humana miseria). Cerrando sus poemas de (des)amor a Caeiro no le queda más que acabar con tres versos que, en su desarmante simplicidad, constituyen para mí la cumbre de su obra:
Mas isto são maneiras de dizer,
Que ainda trazem engano nas frases.
Eu era só, eu fiquei só, eis tudo.

0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada