miércoles 1 de abril de 2009

Determinación o negación

Haciendo limpieza en el inbox me he encontrado esta conversación ya antigua. La publico aquí más por razones de archivo que otra cosa (el texto en cursiva no es mío). Los no-familiarizados con Spinoza quizás harían mejor en no perder su tiempo en ella:


Muy buenas,

Respondo sobre los comentarios de X. Poco después de haber escrito el ensayo me topé en la universidad, en un prólogo que hace Vidal Peña a la Ética y en los comentarios que hacen Ustedes, con la idea de que la tradicional interpretación panteísta que se ha atribuído siempre al filósofo holandés lleva en sí un equívoco. En este sentido, aún no me ha quedado claro el asunto (seguramente por falta de información), pues asumir que la idea de substancia en Spinoza no es más que una entelequia cuya operatividad resulta conveniente para formar universales que nos permitan organizar la realidad, no parece corresponderse con la empresa que el filósofo lleva a cabo a lo largo de sus obras. Debemos tener en cuenta que la interpretación que hace Vidal Peña (como todas) se hace desde una posición muy particular y que quizás ustedes (desconozco desde donde escribe Max pero imagino que Peña no es muy conocido en Venezuela) no conozcan. Peña es un seguidor del materialismo filosófico creado por Gustavo Bueno, un pensador ovetense muy controvertido en España y en casi todos sus comentarios refleja fielmente las posiciones de su maestro. Publicó Peña en Revista de Occidente un libro titulado El materialismo de Espinosa: ensayo sobre la Ontología espinosista (disponible en Internet de manera gratuita) en el que se reinterpretaba a Spinoza y se le hacía coincidir con los supuestos del materialismo filosófico buenista, pasando la Sustancia a desempeñar el papel que la Materia cumple en éste y postulando tres tipos de materialidad para dar cuenta de la ontología spinozista.

Es una lectura interesante aunque en ocasiones los textos de Spinoza se retuercen ligeramente para que se pleguen a los del Maestro. Lo que nos lleva a que si, verbigracia, tomamos el axioma IV nos resulta evidente que hay un ente causal en virtud del cual es entendidos adecuadamente todo lo que se sigue de éste. ¿Cuándo dice "ente causal" estamos hablando a nivel de naturata, naturante o Sustancia? Tal y como yo lo veo la causalidad es muy retorcida a estos niveles, ya que la Sustancia opera a través de la Natura naturans en la Natura naturata, que forma otra esfera causal donde los modos operan entre sí. ¿El nombre o la definición como "delimitador" no entra en contradicción con la idea de un Ser ilimitado en todos los sentidos? El quid de la cuestión está en saber diferenciar (o en argumentar la indiferencia) entre ilimitado, indefinido e infinito. Si omnis determinatio est negatio, entonces, inversamente, lo indeterminado es puramente afirmativo e indefinido y definir lo indeterminado sería una tarea tan quijotesca como la de poner puertas al campo, pues "definir" es, por naturaleza, acotar.

Respondo sobre el comentario de Max. A mi juicio la aporía entre 'todo' y determinatio como negatio no está resuelta en el propio Spinoza. Pues desde el momento en que piensa al absoluto como 'sustancia' introduce una determinación, aunque subrepticiamente y probablemente a su pesar, en la infinitud de lo divino. ¿De veras cree que Dios es "pensado" como Sustancia? Algo que me intriga sobremanera de Spinoza es su lenguaje o, mejor dicho, el uso provisional que hace de términos comunes. Me explico. Si leemos sus cartas, vemos que a los cristianos les habla en términos conocidos por ellos, a los cientistas evita mencionarles términos teológicos, etc. Dada la radical desconfianza spinoziana hacia el lenguaje (que no deja de ser producto de la imaginatio y el primer género del conocimiento) mi apuesta personal es que Spinoza usa el lenguaje (para usar una metáfora wittgensteiniana tan cara al siglo XX) como escalera o como trampolín para que la razón de cada uno llegue (por sí misma) a la verdad. Es decir, lo que interesa de las palabras es su efecto, no su realidad. Si hablar a un cristiano "en cristiano" (si se me permite el juego de palabras) va a hacer que su mente experimente el vértigo de la verdad o de la Sustancia o de Dios o de la Naturaleza o de lo Indeterminado (no dejan de ser nombres, lo que cuenta es la realidad a la que aluden) entonces esto justifica el uso de un lenguaje siempre incorrecto.

Tal y como yo lo veo (escribo desde el trabajo y no tengo el TTP para hacer la cita correctamente, pero habla allí de la Palabra de Dios en la mente como incorruptible y alude a la Palabra Humana como incorrecta, alusiva, creo que en el capítulo IV) la palabra humana es un medio muy imperfecto para transmitir la excelencia divina y toda la Ética (como el Tractatus) no dejaría de ser un medio para impulsar a la mente a experimentar el vértigo divino. No sé si conocen ustedes las lecciones sobre la Fenomenología del espíritu hegeliana por parte de Kojeve pero en ellas el ruso dice que toda la Ética es una gran pérdida de tiempo (o, mejor dicho, leerla lo es) porque para que fuera cierta Spinoza debería haber sido Dios desde toda la eternidad, a diferencia de Hegel que, como no, se convierte en Dios en la Historia. Esto viene a que creo que Kojeve no acaba de entender que, como obra humana, la Ética es tan imperfecta como su autor y sólo puede aludir a la verdad, señalar tímidamente (Spinoza era, creo yo, plenamente consciente de esto). Desconozco si ustedes se dedican a esto de la filosofía o es el suyo un interés amateur, yo me dispongo a presentar en septiembre mi tesina en la que todo esto aparece de soslayo, ya que defiendo una Ética en la que el Todo (eternidad) se encuentra para siempre fuera del alcance continuo del ser humano pero puede ser experimentado fugazmente en la verdad (como un pececito que salta momentáneamente fuera de la pecera y toma una bocanada de aire, sabiendo que va a volver a caer en el agua antes o después).

Saludos, espero sus comentarios.