Un spinoziano en Llodio.
sábado, 30 de mayo de 2009
Las tres Críticas
En la Crítica de la razón pura Kant señala la simetría entre intuiciones y conceptos como garantía de un uso correcto de la razón. Para evitar la ceguera de las intuiciones sin concepto y el vacío de los conceptos sin intuición ambos se convierten necesarios. Si nos mantenemos en un uso adecuado de la razón a todo quantum de intuición le corresponderá la misma cantidad de concepto y viceversa. Se trata de una solución equilibrada, acorde con las acusaciones de "conservador filosófico" realizadas a Kant. Un pensamiento equilibrado, sin sorpresas, pero que se rompe desde dentro en la segunda y tercera Crítica de una manera muchas veces obviada. Es en la Crítica de la razón práctica donde cobran mayor fuerza las Ideas trascendentales (conceptos sin intuición) y en la Crítica del Entendimiento donde tenemos las intuiciones estéticas (sin concepto). De esta manera, la limitación inicial de la razón explota en la segunda y tercera obra, haciéndolas, si no tan importantes como la primera, infinitamente más ricas e interesantes (y mucho mejor escritas, como si Kant se sintiera más libre, menos encorsetado). Conceptos que nunca llenaremos de una intuición pero sin los que no podemos funcionar e intuiciones para las que nunca encontraremos concepto pero que nos son necesarias forman la herencia que ahora mismo me parece más interesante del kantismo (obviamente, no sólo a mí y, si no, comprobad cuál de las Críticas genera más literatura últimamente).
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